Contexto general regional Antioquia

Antioquia es uno de los 32 departamentos que conforman a Colombia, se encuentra localizado en el noroeste del país, cuenta con 125 municipios, distribuidos en 9 subregiones.  

En Antioquia habitan un total de 6.677.930 de personas, de las cuales 3.449.916 son mujeres (52%).  La proporción más alta de mujeres está entre los 30 y los 59 años, representando el 40% (1.383.525). Las mujeres jóvenes entre 15 y 29 años le siguen, con un porcentaje del 24% (830.027). Las niñas y adolescentes son el 20% (689.789). Y, por último, las mujeres mayores de 60 años representan el 16% (546.575) de la población de mujeres.  La carga poblacional superior de mujeres se explica por las muertes violentas de hombres y adultos jóvenes.

Aspectos económicos y calidad de vida

Como producto de la crisis generada por el Covid, durante el año 2020, el departamento de Antioquia registró una disminución del PIB (-5.5%), lo que se vió reflejado en el aumento del desempleo, especialmente en las mujeres. Lo anterior, sin hablar de las mayores cargas en los asuntos del cuidado para la población femenina.

Las subregiones del departamento con mayor porcentaje de población con ingresos por debajo de la línea de pobreza y de la línea de indigencia son Bajo Cauca, Occidente y Urabá, observando un considerable deterioro de estos indicadores en el Bajo Cauca, ya que más de la mitad de su población está por debajo de la línea de pobreza, y de estos, el 20 % lo están por debajo de línea de indigencia. En contraste, los resultados más favorables se dieron en las subregiones de Oriente, Suroeste y Valle de Aburrá, al disminuir el nivel de la población que está por debajo de la línea de pobreza y de la línea de indigencia (Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia 2021)

El Indicador de Necesidades Básicas Insatisfechas revela que 2,4% y 12,4% de la población antioqueña está en condiciones de miseria y en condiciones de pobreza respectivamente. Este deterioro se debió a la pandemia, a un mayor número de personas que habitaban en viviendas inadecuadas (2,6 %), así como a un incremento en el ausentismo escolar (3,2 %).

El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) es una medida que permite identificar múltiples carencias a nivel de los hogares y las personas en los ámbitos de salud, educación y nivel de vida, cuantificando cuantas de estas carencias sufren las personas al mismo tiempo. Por subregiones, el Nordeste muestra una considerable reducción de la pobreza multidimensional, pues 18 % de su población se encontraba en esta condición, lo que equivale a una disminución de 11,4 puntos porcentuales con respecto a 2017. En contraste el Occidente, el Suroeste, el Oriente y el Valle de Aburra registraron un incremento de este indicador (Cámara de comercio de Medellín para Antioquia 2021)

 

Empobrecimiento y feminización de la pobreza

Un análisis de la población en pobreza muestra que en Antioquia la proporción de mujeres es mayor que la de hombres en esta condición; situación que es más notoria en la población en extrema pobreza.  A lo que se suma que casi la mitad de los pobres son menores de 18 años y que el 16.1% de personas mayores de 65 años están en situación de pobreza. Las características de esta población están marcadas, por un nivel educativo inferior y por sus pocas posibilidades para mejorar su situación (Plan de desarrollo Antioquia Unida 2020).

En el departamento de Antioquia, las mujeres aún se encuentran en condición de alta vulnerabilidad, la cual se profundiza por la crisis del modelo económico que genera inequidad, afectando de modo particular a las mujeres, agravándose la feminización de la pobreza.

El aumento de las cifras de embarazo en niñas y adolescentes sigue siendo una preocupación en la región en tanto pone en riesgo su integridad e incide de manera directa en su proyecto de vida y el sostenimiento de condiciones de exclusión y empobrecimiento. El 18% del total de mujeres del departamento que dieron a luz en el 2020, fueron niñas y adolescentes entre los 10 y 19 años. Lo anterior nos ubica en un panorama de desigualdades profundas para las jóvenes que provocan, entre otras cosas, una marginación en espacios como la participación política, que son fundamentales para posicionar sus demandas en las agendas del país.

La pobreza, el desempleo, el trabajo no remunerado y la falta de protección social, afectan mucho más a las mujeres y de manera particular a las más jóvenes, que a los hombres.

Conflicto y violencias

Además del Clan del Golfo, en Antioquia hay otras amenazas que desestabilizan el orden público: tres disidencias de las Farc, once frentes del ELN, una peligrosa expansión de bandas en el Valle de Aburrá y una preocupante inseguridad en las áreas rurales.

También hay que tener en cuenta a “los Caparros”, otro grupo criminal que actualmente continúa intimidando a la población de varios municipios de la subregión del Bajo Cauca. Otro peligro lo representa el llamado Clan Isaza o Clan Oriente, una facción narcotraficante que opera en el Oriente y el Magdalena Medio.

En el departamento han aumentado las cifras de homicidios, los casos de feminicidios y los problemas de orden público por presencia de grupos armados que se disputan el territorio y las economías ilícitas. Además, enfrenta olas migratorias, las cuales son evidentes en municipio de Necoclí.

Antioquia es dentro del país, el departamento en el cual hay más municipios con presencia de grupos neoparamilitares, configurando nuevas modalidades de control político y territorial, y se erigen como la principal amenaza a la construcción de la paz y la justicia social, siendo perpetradores de homicidios, amenazas, atentados y  desapariciones cometidas en contra de líderes sociales y políticos, generando un contexto favorable a las dinámicas de acumulación de capital, legal e ilegal, nacional y transnacional.

Siguen los asesinatos de mujeres, muchos de ellos claramente tipificados como feminicidios. Se han incrementado los asesinatos de defensoras y defensores de derechos humanos y de las mujeres y hombres que lideran organizaciones de víctimas y de reclamación de tierras.

Violencia contra las Mujeres

Antioquia es el tercer departamento con mayor número de asesinatos de mujeres, con 168, según los informes recopilados por la Secretaría de las mujeres de Antioquia en 2022. De estos asesinatos, 15 fueron feminicidios.

Según la fiscalía general de la nación en 2022 cada mes fueron asesinadas en Antioquia 4 mujeres en promedio.

El Observatorio de Asuntos de Mujer de Antioquia reveló preocupantes cifras respecto a la violencia contra las mujeres del departamento, las cuales reflejan que el 72% de los casos de violencia intrafamiliar durante el año 2022, han sido contra ellas, es decir, unos 9.426 casos de mujeres maltratadas. Adicionalmente, se determinó que el 85% de los delitos sexuales que se han registrado son también en contra de mujeres.

El acuerdo de paz

Durante el gobierno, del ya expresidente Iván Duque, la implementación del acuerdo estuvo muy por debajo de las expectativas, necesidades y compromisos establecidos, particularmente con las mujeres.

Las medidas de género han avanzado solo un 43% en 5 años desde el Acuerdo de Paz. Se están incumpliendo los plazos pactados en cuanto al desarrollo de acciones con las mujeres y la población LGTBIQ+ (Ruta Pacífica 2022).

Las poblaciones de los 24 municipios PDET de Antioquia, manifiestan hechos de corrupción, atrasos en las obras comprometidas, cambios sin consulta en las obras decididas por las poblaciones de esos municipios.

El incumplimiento de varios puntos del Acuerdo de Paz, ha significado el reposicionamiento de grupos paramilitares y de mafias poderosas que controlan el territorio en subregiones como el Bajo Cauca y Urabá.

Brechas de género

Las estadísticas en Antioquia siguen evidenciando las brechas de género que ubican a las mujeres en situaciones de desventaja en relación con los hombres. Los datos más importantes a este respecto muestran como en las zonas urbanas de Antioquia, se presenta una tendencia al aumento de hogares con jefatura femenina, en 2011 fue de 38% y en 2020 de 43%. Un crecimiento similar se registró en la zona rural con un incremento porcentual de 21,9% en 2011 a 24% en 2020. A pesar de tener que asumir la jefatura de los hogares, el desempleo femenino sigue liderando las cifras, en 2011 el 13,7% de las mujeres estaban desempleadas (8,1% de hombres); para 2020 la tasa de desempleo en mujeres aumentó al 15%, y en el caso de los hombres al 8,4%.

A esto se suma la brecha salarial entre hombres y mujeres, con mayor afectación en las mujeres rurales con una brecha de 21% en 2020, mientras que en las mujeres urbanas fue del 14,3%. Esto puede ser explicado entre otras razones, por la dedicación de tiempo de las mujeres al trabajo del hogar, la crianza y el cuidado no remunerado, que se calcula en 27,9 horas semanales en promedio para las mujeres y solo 9.7 horas para los hombres.  Se estima que, en Antioquia las mujeres en entornos urbanos y rurales realizan más del 73% de las labores de trabajo doméstico y de cuidado no remunerado. 

Educación

En el departamento, según datos de 2021 (Secretaría de educación Gobernación de Antioquia) hay 1’261.048 estudiantes matriculados en educación básica y media; de ellos, el 54% se encuentran en el Valle de Aburrá. Sin embargo, estas cifras prenden las alertas porque en la ruralidad, solo 1 de cada 4 menores que entran a grado primero logra terminar el bachillerato, y en la parte urbana, solo 1 de cada 2; la razón principal es la deserción escolar. Solo el 25 % de las niñas y los niños en la ruralidad hacen una trayectoria completa en la educación media.

Las causas de la deserción escolar son múltiples, sin embargo, el reclutamiento forzado de niños y niñas, por grupos al margen de la ley, juega un papel relevante. Según datos de la Universidad de Antioquia: “Durante el 2020, los reclutamientos de escolares por grupos armados se incrementaron un 365% respecto al año anterior”

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), en Antioquia, el porcentaje de jóvenes graduados de bachillerato, de entre 17 y 21 años, es del 47,6 %. Siendo el 43,6 % en carreras técnicas y tecnológicas, y 52,4 % en carreras universitarias.

Considerando el panorama educativo en el departamento de Antioquia, se requiere:

  • Potenciar la educación a distancia y la educación semipresencial con el uso de las TIC (En Antioquia no fue posible usar la virtualidad como modelo alternativo durante la pandemia por el Covid)
  • Mejorar los climas escolares, y crear ambientes protectores
  • La formación de al menos 45.000 docentes en el sector público y privado. Solo el 2 % de ellos manifiestan estar preparados para el trabajo con comunidades vulnerables (víctimas del conflicto, población LGBT+, desplazados y migrantes o personas con discapacidad).
  • La recuperación de la infraestructura educativa. Antioquia tiene 538 sedes sin agua potable, y el 65 % de ellas reportan daños estructurales importantes. Además, solo el 18 % de las sedes cuenta con internet.
  • Trascender el enfoque tradicional de las universidades de estar dentro de una infraestructura física (Universidad Pontificia Bolivariana). Dice el rector de esta universidad que el reto es orientarse al desarrollo de una nueva dimensión, una nueva fase del concepto universitario como lo es ser una verdadera unidad de gestión del conocimiento, rompiendo las fronteras de tiempos y espacios.
  • Trabajar por la solución de conflictos, la violencia intrafamiliar, la resiliencia, la salud mental. Son temas que deberá abordar la escuela.

 

Elvia María González, vicerrectora de docencia de la Universidad de Antioquia, dice que uno de los principales retos que enfrenta el sistema es seguir garantizando la educación como un derecho humano universal.

Crisis climática y ambiental

El cambio climático, la degradación ambiental y los desastres afectan a todo el planeta y de modo particular también a distintas regiones de Colombia y del departamento de Antioquia. Aunque no de la misma manera ni en el mismo grado, se ha incrementado la destrucción ambiental por las acciones extractivistas, legal e ilegal, que no solo han influido en el cambio climático, sino también en el despojo de tierras, la contaminación del agua, el deterioro de la salud, en un contexto en el que la población rural se encuentra pauperizada, desplazada mediante procesos migratorios, excluida y empobrecida. A ello se suma la presencia creciente de grupos del crimen organizado que compiten entre sí e inciden de diversas maneras en la vida social, buscando controlar el territorio y lucrar mediante la extorsión y la expropiación de la tierra, incidiendo directamente en el empobrecimiento de la vida de las mujeres.

El cambio climático, las crisis y los desastres ambientales afectan de forma desproporcionada a las mujeres y las niñas, en particular a las que se encuentran en situaciones vulnerables y marginadas. A su vez, la desigualdad de género y el acceso desigual de las mujeres a la tierra y a los recursos naturales, a la financiación, a la tecnología, a los conocimientos, a la movilidad y a otros bienes, limitan la capacidad de las mujeres para responder y hacer frente a los contextos de crisis y desastres climáticos y ambientales.

Participación política

Según el Observatorio de Asuntos de la Mujer y Género de Antioquia (2022) las brechas más significativas para las mujeres se encuentran en materia de participación y representación política.

En Antioquia ninguna mujer ha sido candidata a la Gobernación de Antioquia y ninguna ha ocupado esta instancia por elección popular. Solo el 7.6% (2 de 26) representantes a la Asamblea Departamental son mujeres; el porcentaje de alcaldesas es 12.8% (16 de 125 alcaldías) y 16.88 de las curules de los concejos municipales; solo uno de 125 concejos tiene composición paritaria y el porcentaje de concejos sin mujeres es del 13% (16); de las 5.394 Juntas de Acción Comunal únicamente alcanzan el 30% de las presidencia y vicepresidencia, pese a representar el 46% (35.187) de quienes la integran. Lo anterior da cuenta de los imaginarios culturales y machistas que persisten en la sociedad antiqueña, que relegan a las mujeres al espacio privado y que subestiman sus capacidades para ocupar lugares de liderazgo en el ámbito político y público.

Por otro lado, la presencia de mujeres jóvenes en los cargos de elección popular en Antioquia, es baja, solo el 8%. Aunque las mujeres jóvenes han estado marginadas de los cargos de elección popular, ello no significa falta de interés de ellas frente a las principales discusiones políticas del país y de la región. Un ejemplo, son las agendas feministas y ambientales de las jóvenes que en el último año han marcado la opinión pública y se han convertido en otras formas de incidencia política, mediada por la movilización social tanto como online y que han visibilizado las problemáticas que afectan de manera particular a las mujeres jóvenes como son el caso de los feminicidios, la violencia sexual y la economía del cuidado.

Comunicación y vías

Los territorios que no pertenecen al Valle de Aburrá tienen grandes limitaciones de accesibilidad a nivel subregional y local, lo que provoca una baja capacidad de soporte para fortalecer o generar dinámicas de desarrollo productivo y ofrecer condiciones aceptables de calidad de vida a la población.

Aspectos claves de la coyuntura electoral

Las situaciones enunciadas plantean enormes retos de cambio, en un departamento que sigue siendo conservadurista y está acorralado por poderosas mafias y multinacionales extractivistas.

Algunos grupos armados, como el ELN, plantean sumarse a la paz total que propone el actual gobierno nacional, sin embargo, es un proceso que apenas comienza, con muchos altibajos, sin embargo, con mucha esperanza, particularmente por parte de las mujeres.

Aunque el comportamiento de las elecciones regionales es diferente a las elecciones nacionales, se sabe que los partidos de derecha, quieren controlar la gobernación, la asamblea departamental, las alcaldías y los concejos municipales. Esto significa que las mujeres tendrán más dificultades y obstáculos para desarrollar sus campañas y proponer cambios reales en lo social, lo ambiental, lo económico, lo cultural y la situación de asimetrías entre mujeres y hombres.